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Betssy Chávez llega a México y normaliza la relación con Perú

La llegada de la exfuncionaria peruana a territorio mexicano marca el cierre de una prolongada tensión diplomática entre ambas naciones tras años de distanciamiento.

Redacción Panorama de México
Foto: excelsior.com.mx

La mañana del pasado viernes, la llegada de Betssy Chávez a México marcó un punto de inflexión en la política exterior de nuestro país, cerrando una crisis diplomática que se extendió por tres años y medio con Perú. La Secretaría de Relaciones Exteriores confirmó el arribo de la exfuncionaria, un evento que las autoridades mexicanas consideran como el paso definitivo para restaurar los canales de comunicación y cooperación bilateral que se vieron fracturados durante el último periodo administrativo peruano.

El aterrizaje de Chávez en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México puso fin a las tensiones que mantuvieron a ambas cancillerías en un estado de confrontación retórica y enfriamiento de acuerdos comerciales. Según fuentes cercanas a la administración federal, este movimiento responde a una estrategia de normalización que busca retomar la agenda de trabajo en temas de infraestructura y movilidad, priorizando la estabilidad regional sobre los conflictos internos que marcaron la gestión del expresidente Pedro Castillo.

Desde el Palacio Nacional se ha indicado que la postura de México será de estricto apego a los protocolos internacionales, buscando que la presencia de la exfuncionaria no interfiera con los nuevos acuerdos de cooperación. La SRE ha señalado que su intención es dejar atrás el periodo de fricción que afectó incluso la movilidad académica y los intercambios culturales, promoviendo ahora un acercamiento pragmático con las actuales autoridades peruanas.

La llegada de Chávez a territorio nacional también abre debates en el ámbito jurídico sobre el estatus migratorio y las responsabilidades que la figura conlleva en el marco del derecho internacional. Mientras tanto, la Secretaría de Gobernación ha mantenido un perfil bajo, asegurando que el proceso se ha realizado bajo los términos legales vigentes, evitando que este suceso sea utilizado para escalar nuevamente la retórica de choque que dominó los titulares en años recientes.

Con este episodio, la administración federal busca consolidar una política de neutralidad y apertura en América Latina, alejándose de las posturas de confrontación del pasado cercano. La expectativa es que, en los próximos meses, los embajadores de ambos países puedan retomar sus funciones plenas, permitiendo que la relación económica y social entre México y Perú regrese a los niveles de entendimiento previos a la crisis institucional de 2022.

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