Corea del Sur inicia el fin del consumo de carne de perro
El país asiático vive su última temporada de alta demanda antes de la prohibición nacional que entrará en vigor en febrero de 2027.

Corea del Sur atraviesa actualmente su última temporada de consumo de carne de perro, una práctica tradicional que llega a su fin tras la aprobación de una legislación histórica. Los tres días de verano más calurosos, conocidos localmente como 'boknal', han sido históricamente los de mayor actividad para los establecimientos dedicados a este sector, pero este año marcan el inicio de una transición definitiva hacia el cierre total de la industria.
La normativa vigente establece que la crianza, matanza y distribución de carne de canino para consumo humano quedará prohibida a partir de febrero de 2027. Este periodo de gracia de tres años, que comenzó tras la promulgación de la ley, tiene como objetivo permitir que los propietarios de granjas y restauranteros realicen la transición hacia otras actividades económicas, contando con el apoyo gubernamental para el desmantelamiento de sus instalaciones.
Durante las últimas décadas, el consumo de este producto fue objeto de intensos debates sociales y presiones por parte de organizaciones protectoras de animales. A pesar de que la práctica ha perdido popularidad significativamente entre las generaciones más jóvenes del país, los establecimientos tradicionales han mantenido su operación hasta la fecha, aprovechando los meses de mayor calor bajo la creencia cultural de sus beneficios restauradores.
El gobierno surcoreano ha señalado que la implementación de esta medida busca alinear los estándares nacionales con las expectativas internacionales de bienestar animal. Las autoridades han comenzado a trabajar en los planes de indemnización y asistencia para quienes dependen económicamente de este mercado, buscando evitar un impacto negativo en la subsistencia de los trabajadores involucrados en la cadena de suministro.
Con la llegada de la fecha límite en febrero, el panorama gastronómico del país experimentará una transformación irreversible. Mientras los últimos comensales acuden a estos restaurantes durante el verano, la sociedad surcoreana se prepara para cerrar un capítulo polémico de su historia culinaria, dejando atrás una tradición que ha definido parte de su identidad cultural durante el último siglo.


