Generación mundial de energía renovable alcanza récord histórico en 2024
La producción de energías limpias creció un 9,8% a nivel global durante el 2024, superando significativamente al sector de fuentes no renovables.

La generación mundial de energía a partir de fuentes renovables registró un crecimiento histórico del 9,8% durante 2024, marcando un hito en la transición energética global. Mientras que las fuentes no renovables apenas avanzaron un 1,4% en el mismo periodo, el auge de tecnologías como la solar y la eólica consolidó una tendencia de descarbonización que gana terreno frente a los combustibles fósiles tradicionales.
Este salto cualitativo en la producción energética redefine las expectativas sobre la velocidad del cambio hacia un modelo más sostenible. Analistas internacionales destacan que la inversión constante en infraestructura y la optimización de las redes eléctricas han sido factores determinantes para que países con economías emergentes y desarrolladas logren integrar capacidades renovables a mayor escala que en años anteriores.
En México, el impacto de esta tendencia global se observa en la hoja de ruta establecida por la Secretaría de Energía (SENER) y la CFE, que buscan modernizar la matriz energética nacional. El objetivo es incrementar la participación de parques solares y eólicos en el Sistema Eléctrico Nacional, alineándose con los compromisos internacionales de reducción de emisiones y promoviendo el uso de recursos naturales propios para fortalecer la soberanía energética.
Aunque el crecimiento mundial es un avance notable, expertos señalan que el desafío persiste en la interconectividad y el almacenamiento de energía a gran escala. La transición no solo depende de la generación, sino de contar con una red de transmisión robusta capaz de gestionar la variabilidad de las fuentes renovables y asegurar el suministro continuo para la industria y los hogares mexicanos.
El sector público, a través de sus dependencias encargadas de la política climática y energética, mantiene el enfoque en impulsar proyectos que garanticen una transición justa. La meta es integrar estas tecnologías sin comprometer la estabilidad operativa del sistema eléctrico, aprovechando el potencial de las distintas regiones del país que cuentan con condiciones naturales privilegiadas para la expansión de energías limpias.


