Dodge Charger regresa a México con motor eléctrico y cambio de diseño
El icónico deportivo de Dodge vuelve al mercado mexicano, abandonando su tradicional motor V8 por una plataforma electrificada de alto rendimiento.

Dodge ha confirmado el regreso oficial del Charger al mercado mexicano este 11 de agosto de 2026, marcando una nueva era para la marca bajo un enfoque totalmente eléctrico. A diferencia de las generaciones previas que definieron su legado en las carreteras de México, el modelo actual se desprende de los motores de combustión interna para adoptar una arquitectura enfocada en la movilidad sostenible y la alta tecnología.
El nuevo vehículo presenta una estética que, si bien mantiene ciertos guiños a su historia, se aleja de la silueta clásica de muscle car que lo convirtió en un referente durante décadas. La marca busca ahora competir en un segmento donde el torque instantáneo de los motores eléctricos reemplaza al sonido característico de los motores de ocho cilindros, un cambio que ha generado expectativas diversas entre los entusiastas de la firma en el país.
Este lanzamiento es parte de la estrategia global de Stellantis para transitar hacia la electrificación total de su catálogo deportivo. Aunque el diseño ha sido objeto de debate por su apariencia más aerodinámica y menos agresiva que la de sus antecesores, la compañía apuesta por un rendimiento superior en aceleración y una integración de software más avanzada para captar a un público más joven y consciente del impacto ambiental.
La llegada de este Charger a las distribuidoras mexicanas se espera para el último trimestre del año, donde se enfrentará a un mercado automotriz en plena transformación. Las autoridades ambientales en México han mantenido políticas de incentivos para la adopción de vehículos eléctricos, lo cual podría favorecer la integración de este modelo en las grandes metrópolis del país durante los próximos meses.
Los interesados en este vehículo deberán considerar que la transición técnica representa un parteaguas en la identidad de Dodge. La apuesta de la firma es clara: mantener el estatus de vehículo deportivo de alto impacto, pero bajo una configuración mecánica que se alinea con las tendencias globales de reducción de emisiones y eficiencia energética.


