Modificaciones estéticas en vehículos particulares pueden derivar en multas en CDMX
Instalar alerones o accesorios aerodinámicos no homologados en vehículos de uso cotidiano puede contravenir el Reglamento de Tránsito capitalino, derivando en sanciones económicas.

Conductores en la Ciudad de México que realizan modificaciones estéticas en sus vehículos, como la instalación de alerones traseros en automóviles sin aspiraciones deportivas, enfrentan el riesgo de ser sancionados por las autoridades de tránsito. De acuerdo con el Reglamento de Tránsito vigente, cualquier alteración que comprometa las dimensiones originales del vehículo o que sea considerada una modificación no autorizada puede ser motivo de infracción durante los operativos de supervisión vial.
En el estricto sentido técnico, añadir un alerón a un coche de volumen común no aporta beneficios aerodinámicos reales y, en muchos casos, puede interferir con la visibilidad trasera o representar un riesgo de seguridad en caso de colisión. Los agentes de tránsito capitalinos tienen la facultad de evaluar si el accesorio instalado cumple con las normas de seguridad vehicular o si constituye un elemento que altera la configuración original del automóvil, lo cual es sancionable bajo los artículos que regulan el estado físico de las unidades que circulan por la vía pública.
El costo de estas multas varía según la gravedad de la falta y la interpretación del oficial sobre el riesgo que representa el accesorio para otros conductores o peatones. En los últimos meses, automovilistas han reportado sanciones tras ser detenidos en puntos de revisión, donde se les señala que las modificaciones no cuentan con la certificación necesaria para circular en calles urbanas, obligando a los propietarios a retirar los elementos para evitar reincidencias.
Es fundamental que los propietarios de vehículos consulten las especificaciones técnicas permitidas antes de realizar cualquier ajuste. La recomendación de las autoridades es optar por accesorios que cuenten con aval de seguridad o que no alteren la estructura externa del vehículo, garantizando así que el automotor se mantenga dentro de los parámetros legales establecidos para la seguridad vial en la capital del país.


